
"Ya que no bastan los huesos y la carne para contruir un rostro, y es por eso que es infinitamente menos fisico que el cuerpo: está calificado por la mirada, por los rictus de la boca, por las arrugas, por todo ese conjunto de sutiles atributos con que el alma se revela a través de la carne. Razón por la cual, en el instante mismo en que alguien muere, su cuerpo se transforma bruscamente en algo distinto, tan distinto como para que podamos decir "no parece la misma persona", no obstante tener los mismos huesos y la misma materia que un segundo antes, un segundo antes de ese misterioso momento en que el alama se retira del cuerpo y en que éste queda tan muerto como queda una casa cuando se retira para siempre los seres que la habitan y, sobre todo, que sufrieron y se amaron en ella. Pues no son las paredes, ni el techo, ni el piso lo que individualiza la casa sino esos seres que la viven con sus conversaciones, sus risas, con sus amores y odios; seres que impregnan la casa de algo inmaterial pero profundo, de algo tan poco material como es la sonrisa en un rostro, que unque sea mediante objetos fisicos como alfombras, libros o colores. Pues los cuadros que vemos sobre las paredes, los colores con los que han sido pintadas las puertas y ventanas, el diseño de las alfombras, las flores que encontramos en los cuartos, los discos y libros, aunque objetos materiales ( como también pertenecen a la carne los labios y las cejas), son , sin embargo, manifestaciones del alma; ya que el alma no puede manifestarse a nuestros ojos materiales sino por medios de materia, y eso es una precariedad del alma pero también una curiosa sutileza."

No hay comentarios:
Publicar un comentario