Hace poco tiempo tuve que pasar por el dolor de perder a un amigo que lamentablemente decidió quitarse la vida. Ante esta situación uno trata de entender las razones que lo pudieron haber llevado a ese acto y se hace inevitable culparse y culpar a otros.
Voy a tratar de ser objetiva y de no delegar completa culpa a nadie, ya que por supuesto nadie es totalmente responsable.
Mi intención con la presente carta es hacer notar la incompetencia de las instituciones escolares cuando se enfrenta a situaciones como ésta, especialmente de las personas designadas para este labor, es decir, el apoyo y la contención del alumno.
Mi compañero y amigo desde la infancia, tuvo la desgracia de quedar internado durante dos semanas en una clínica psiquiátrica el año pasado, luego de salir de la clínica estuvo medicado durante algún tiempo y con tratamiento psicológico. A pesar de este acontecimiento, del cual el colegio estaba informado, regresó luego de ese período a clases con total normalidad y no recibió ningún seguimiento por parte de la institución, donde además consumía drogas durante los recreos sin recibir ningún tipo de llamada de atención. En estos momento la institución niega estar enterada de esa situación y además nos responsabiliza a nosotros, sus compañeros, de no haber advertido a las autoridades lo que estaba sucediendo antes sus propios ojos. Cabe aclarar, que dos meses antes de su fallecimiento, nos acercamos a la psicopedagoga del colegio para hacerle saber nuestra preocupación sobre nuestro amigo y comentarle sobre su conducta y consumo de drogas. Esta persona nos garantizó ocuparse de la situación y nos dijo que nos desprocupemos, que ella se iba a encargar. Nunca nos enteramos de que halla hecho algo al respecto.
Ahora, luego de nuestra pérdida, recibimos la visita de psicólogos en el colegio, para darnos charlas, a mi entender frívolas y poco humanas, sobre como tenemos que tratarnos entre nosotros.
¿Cómo debe sentirse uno ante algo así? Con profesores que despúes de los acontecimientos vienen a decirnos que tenemos que pedir ayuda cuando la necesitamos, ¿para qué? ¿para recibir más decepciones como éstas?. Creo que los docentes necesitan una capacitación más humanista, tienen que darse cuenta que su trabajo es tratar con humanos y no con papeles. Necesitamos de personas que se preocupen por el bienestar del alumno, ya que es muy importante para todo tipo de aprendizaje y no sólo para cobrar un sueldo. Ahora es cuando necesitamos ayuda y no después de hechos que no tienen solución ni regreso.




